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Lanzarote & César Manrique

“Cualquier lugar de la tierra sin fuerte tradición, sin personalidad y sin suficiente atmósfera poética, está condenado a morir”
César Manrique, 1976

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Lanzarote es una isla única llena de atractivos, empezando por sus imponentes paisajes, su gastronomía, sus pueblos y acabando por el legado del genial artista César Manrique.

En un reciente viaje a Lanzarote tuvimos la oportunidad de profundizar un poco en la variada obra de Manrique que se encuentra a lo largo de la isla. La huella que dejó este artista total (pintor, escultor, arquitecto, diseñador…) en Lanzarote es impresionante. Lo que más nos gusta es su faceta de diseñador de espacios, empezando por su casa de Tahíche (1968), construída en un río de lava volcánica con grandes burbujas que aprovechó para crear espacios con terrazas, piscina, jardines…. impresionante. En la actualidad esta casa es la sede de la Fundación César Manrique.

En la misma época proyectó Jameos del Agua, un “club” con piscina, restaurante y jardines construído también en un tubo volcánico. Estas obras nos hacen pensar que Manrique sería la personal ideal para diseñar el paraíso. Su forma de reinterpretar la arquitectura tradicional lanzaroteña integrando los espacios en la naturaleza con materiales propios de la zona es su mayor legado, o por lo menos, el que más nos gusta.

También es impresionante el Mirador del Río, un espacio excavado en la roca del Risco de Famara, un acantilado grandioso con espectaculares vistas sobre la Isla Graciosa y el archipiélago Chinijo. Detalles arquitectónicos como las escaleras de caracol y los techos curvados nos encantan. 

Si te gustan las plantas recomendamos también la visita al Jardín de Cactus, ubicado en una antigua cantera de Guatiza.

Manrique desarrolló la mayoría de estos espacios en colaboración con el arquitecto Fernando Higueras, que tuvo un papel fundamental en la realización de estas obras.

También fuimos a visitar la casa/taller en la que Manrique vivió y trabajó sus últimos años. Se encuentra en Haría, un pueblo realmente bonito lleno de palmeras que merece la pena visitar.

Además, Lanzarote es un destino con lugares únicos como el Parque Nacional de Timanfaya, con un paisaje lunar impresionante como resultado de las erupciones volcánicas acaecidas en el siglo XVIII y que durante seis años cubrieron de lava volcánica gran parte de la zona sur de la isla.

«El día 1 de septiembre de 1730, entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza... y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra», según el testimonio del párroco Lorenzo Curbelo.

Todo esto junto con su envidiable clima, su gastronomía, sus gentes y sus pueblos hace de Lanzarote un sitio único. Para acabar rescatamos un par de citas del libro “Lanzarote: Arquitectura Inédita” que Manrique publicó en 1976 para poner en valor la arquitectura propia tradicional de la isla frente a la arquitectura “estandarizada internacional” que había visto en Nueva York y otras ciudades del mundo que visitó.

“Quiere realmente alguien vivir en una casa de cristal, acero y hormigón, a menos que esté tratando de probar que comprende la arquitectura moderna? Para mí, estos edificios son tan irreales y falsos como la gente que no es plenamente real. ¿Qué es algo real? Algo que se acepta a sí mismo, que está consubstanciado con su propia naturaleza, que no tiene pretensiones; el que que es directo y simple, es decir, total. Hacer que algo sea real es lo más simple del mundo, sin embargo, debe apelarse a los más profundos recursos interiores para lograrlo”

“Cualquier lugar de la tierra sin fuerte tradición, sin personalidad y sin suficiente atmósfera poética, está condenado a morir.”

 

07 / 05 / 2015